Nos piden explicar por qué no somos madres, no por
En México se pregunta, cada vez con más frecuencia, por qué las nuevas generaciones no quieren tener hijos, o deciden tener solo uno. Se cita el descenso de la fecundidad, de 1.9 a 1.2 hijos por mujer entre 2019 y 2024, un crecimiento poblacional de apenas 0.7 por ciento: una edad promedio que subió de 29 a 32 años. Se pide entender el fenómeno “sociológicamente”, con psicología social, con todas las especialidades necesarias, antes de mover cualquier política pública. Casi siempre la respuesta se busca en dos lugares: la economía y el mercado laboral. Casi nunca se pregunta qué tanto pesan, además, un sistema de salud que no acompaña ni el embarazo ni la crianza, y una inseguridad que convierte cualquier plan de futuro en una apuesta.
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