La resistencia de criar en las fronteras
Cada 20 de junio, en el Día Internacional de las Personas Refugiadas, las instituciones del Estado y los organismos internacionales se apresuran a saturar las redes sociales con discursos sobre la protección internacional, la hospitalidad y los derechos humanos. Sin embargo, lejos de los reflectores y las cifras, la realidad del asilo en México se sostiene sobre los hombros de quienes no tienen tiempo para conmemoraciones: las mujeres que intentan explicarle a sus hijas e hijos por qué no pueden volver a casa, mientras hacen malabares en un país que no les brinda la protección necesaria ni el acceso a derechos básicos, como piso mínimo para una vida digna.
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