Los cuerpos que sostienen el imperio
Durante mucho tiempo tuve la sensación de que, para ser tomadas en serio, teníamos que endurecernos. Adoptar cualidades asociadas a lo masculino. Volvernos más “fuertes”, más parecidas a quienes históricamente han definido el poder. En un mundo en donde la violencia se convierte en el estándar, parece que lo femenino solamente puede existir a través de los códigos creados bajo estándares masculinos. Creía que nuestra masculinización era el precio mínimo a pagar para existir sin ser relegadas.
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