Imaginemos otros mundos
Ven.
Siéntate a mi lado.
Toma una taza de té y, si me dejas sugerirte, que sea de toronjil, un poco de lavanda y un toque de manzanilla.
Deja que el vapor suba lento, como si quisiera recordarnos que todavía podemos respirar.
¿Sabes? El té verde me regresa a las noches intranquilas de mi infancia y adolescencia.
Mi mamá juntaba el leño, ponía su tarro de barro sobre el fuego y las cenizas nos iban cubriendo despacito mientras el humo dibujaba historias en el aire.
Llegaba con su zacate de hojas verdes y, entre silencios, el fuego achicharrando el leño, se acercaba y me entregaba la taza.
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